Venganza en Flor: Milena Muzquiz en su primera muestra individual en el Museo Raúl Anguiano

En colaboración con Travesía Cuatro, Milena Muzquiz (Tijuana, 1972) se presenta en el Museo Raúl Anguiano de Guadalajara: su primera exposición individual en un museo en México. Será posible visitar la exposición hasta el 12 de abril.

Milena Muzquiz, Golden Girl (2025). Foto cortesía de la artista y Travesía Cuatro.

Las obras expuestas en Venganza en flor son una invitación a contemplar el constante diálogo entre control y accidente, aspectos que rigen la práctica artística de Milena Muzquiz. A través de la combinación de técnicas pictóricas, cerámicas y el empleo de objetos utilitarios, la artista busca recrear en el espectador experiencias y memorias ligadas a una cierta nostalgia material. La muestra reúne óleos, acuarelas, pinturas de gran formato y una serie de fuentes de cerámica vidriada que ocupan el centro del espacio como columnas totémicas de agua y barro.

La práctica multidisciplinaria de Milena Muzquiz combina pintura, cerámica y el objeto utilitario, aunque con una fuerte influencia del performance. La experiencia de la artista en el colectivo Los Super Elegantes, iniciativa que fundó junto a Martiniano López Crozet en los años noventa, marcó profundamente su trabajo individual. Las fantasías de la música como entretenimiento de las masas y su cualidad moldeable pueden leerse en el interés de la artista de modificar el espacio expositivo e incorporar aspectos participativos. A través del juego con las dimensiones, el gran formato, y la ausencia de un uso definido es posible –como espectador–, experimentar las obras de arte desde un lugar de confusión, curiosidad y nostalgia.

Las pinturas a gran formato no necesariamente cuelgan de las paredes sino que se erigen como cortinas, como biombos que reorganizan el espacio y obligan al espectador a rodearlas, imposibilitando una única dimensión de lectura. Las superficies de las pinturas están cargadas de flores, cadenas doradas, figuras humanas y objetos que parecen más bien salidos de un sueño: un repertorio de imágenes familiares, tal vez de la infancia de la artista, de las cuales cualquier control de la realidad termina cediendo al peso de interpretaciones y significados que varían según quién las mire. El texto curatorial de Marco Valtierra lo formula con precisión: “La práctica de la artista se construye desde una negociación constante entre control y accidente. Pintar implica aceptar una pérdida parcial de dominio, dejar que el tiempo de secado, la mancha y el error queden inscritos en la superficie. La cerámica introduce otra tensión, entre dureza y ruina, y desplaza la pintura hacia el volumen y el espacio. En este cruce, las piezas sugieren usos posibles, pero también su fallo: la pintura se desborda del plano y la cerámica oscila entre utilidad, estructura y vestigio.”

Milena Muzquiz, Sin City (2025). Foto cortesía de la artista y Travesía Cuatro.

Pero es la serie de fuentes cerámicas Sin City, lo que ancla toda la exposición en una dimensión distinta. De nuevo, vemos aquí que cualquier uso definido se difumina para dar paso a interpretaciones variadas sobre la identidad del objeto. Son esculturas, fuentes y pinturas tridimensionales. Sus superficies están intervenidas con motivos florales, figuras de perfil, texto graffiti y patrones geométricos que evocan telas estampadas. Paralela a los grandes formatos, la serie Shoe gazer articula otro aspecto de la nostalgia: seis pinturas de dimensiones variables que incorporan tela de mezclilla, cerámica iluminada, cadenas metálicas y lettering en hierro forjado. Los títulos de las piezas (Bedroomcore, After Hours, Blur Phase, Faded Reverb, Payback, Midnight Loop) parecen evocar una estética sonora cercana al shoegaze y al indie alternativo de los noventa, coincidencia que podría no parecer accidental. Muzquiz opera en un territorio donde la nostalgia material y la cultura popular se fusionan con la investigación formal sobre los límites de la pintura y el objeto artístico. El mismo título de la exposición, Venganza en flor, viene de un juego de palabras que persigue el interés por crear movimiento entre conceptos y fusionar elementos. En palabras de la artista: “Me gustan las contradicciones. Un título como Venganza en Flor mezcla algo negativo con algo positivo. […] Al usar términos de la cultura pop –como las tendencias musicales y el lenguaje juvenil–, siento que es una forma de situar la obra en su tiempo y crear una nueva relación con un público contemporáneo”.

La exposición forma parte del interés del Museo Raúl Anguiano por promover artistas y prácticas que expanden la pintura más allá de sus formas tradicionales. Es posible visitar Venganza en flor en la sede del museo,  en Av. Mariano Otero 375, colonia Moderna, hasta este domingo 12 de abril.

Miguel Fernández de Castro, La espera (2026), vista general. Foto cortesía del artista y Travesía Cuatro.

Otras exposiciones en Travesía Cuatro

Otras exposiciones que es posible visitar en Travesía Cuatro, en su sede en Guadalajara, continúan hasta el 23 de mayo. El teatro de Miriam es una exposición dedicada a la obra de Miriam Inez da Silva (Trindade, Brasil, 1937 — Río de Janeiro, 1996), pintora y grabadora brasileña que durante décadas fue catalogada como artista naïf. La exposición curada por Cristiano Raimondi busca desmontar esta clasificación. La obra de Inez da Silva se construye desde la memoria de su ciudad natal y su formación académica, representando imágenes de bodas, circos, fiestas populares y escenas de cotidianidad fantástica. La exposición es una continuación del proyecto presentado el año pasado de su sede en Madrid, reuniendo obras de la artista desde 1970 hasta principios de los años noventa.

También en la Casa Franco, diseñada por Luis Barragán y actual sede tapatía de Travesía Cuatro, estará presente La espera, exposición individual del artista sonorense Miguel Fernández de Castro. La instalación surge de la propia experiencia del artista en el desierto de Altar, donde reside y realiza investigación artística en torno a la frontera, el territorio y las dinámicas sociales que lo atraviesan. La obra, iluminada como una escena forense o teatral, propone una lectura desde fuera, donde la violencia pasa a ser objeto de observación: su vivencia normalizada ya no impone porque ha pasado a ser parte del paisaje.

Las exposiciones El teatro de Miriam y La espera pueden visitarse en Av. La Paz 2207, Col. Americana, Guadalajara hasta el 23 de mayo de 2026.

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