Dos años de Claroscuro: la galería que encontró su identidad en la fotografía
A lo largo de estos dos años, Claroscuro ha crecido de ser un proyecto pequeño e incipiente a una galería con identidad propia dentro de la comunidad fotográfica, asumiendo también mayores responsabilidades conforme se expande su presencia en el medio artístico.

Claroscuro es una galería mexicana-boliviana fundada por Jeannette Arévalo Angus, que llegó a México en 2018 en conjunto con su esposo. La fundadora de la galería, que viene del mundo del diseño gráfico e hija de padres bolivianos nacida en México, se sintió motivada a venir a su país natal en 2018 para conectar con su cultura de origen y un interés profundo por conectar con el mundo del arte en Ciudad de México.
La galería inauguró en 2024, cumpliendo dos años redondos en septiembre de este año. El proyecto nació en un espacio de cuarenta metros cuadrados en la colonia Roma, un salón que funcionaba casi como una pasarela. Ahí, la galería operó durante un tiempo, montando exposiciones cada mes sin excepción, lo que le permitió acumular más de veinte muestras en poco tiempo. Desde el inicio, el sello distintivo de Claroscuro fue apoyar a artistas emergentes sin dejar de generar vínculos con artistas ya consolidados y reconocidos en el medio. Con el crecimiento del proyecto, el espacio de la Roma se fue quedando chico, y a esto se sumó el aumento de precios en la zona.
Esto impulsó la mudanza hacia el sur de la ciudad, a la colonia Florida, en San Ángel, donde la galería se instaló en una casa, permitiendo jugar con distintas salas y proyecciones. La reinauguración se hizo con una muestra doble: el fotógrafo Pepe Castillo y el escultor Héctor Alvarado, este último con piezas que posteriormente también se exhibieron en Hábitat Expo. En un principio, el espacio se mantuvo abierto a distintas disciplinas, pintura, escultura e incluso performance, respondiendo a la demanda del público.
Con el tiempo, y ya con una identidad más consolidada, la galería tomó la decisión de especializarse exclusivamente en fotografía. Un momento clave en este giro fue la exposición con "Proyecto Análogo", proyecto de María Prieto y Pablo Íñigo Argüelles, dos fotógrafos poblanos radicados en Nueva York y formados en el ICP (International Center of Photography), quienes viajaron especialmente para montar su muestra en el espacio. Esta exhibición representó un parteaguas para la galería, no solo por los contactos que generó, sino porque abrió la puerta a colaboraciones con fotógrafas y fotógrafos de trayectoria reconocida, como Graciela Iturbide e Yvonne Venegas, entre otros nombres que han trascendido fronteras. A partir de ahí, Claroscuro se consolidó como galería especializada en fotografía, manteniendo el ritmo de exposiciones mensuales.

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