Gustavo García Murrieta: De lo “psicomágico” y lo ritual como activación de la memoria colectiva en el MAX
Gustavo García Murrieta activa el Museo de Antropología de Xalapa como territorio ritual en la última presentación de su performance el 22 de marzo.
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Dispositivo para ser poseído por cuerpos de agua, del artista visual Gustavo García Murrieta, es una activación de performance que se presenta en el Museo de Antropología de Xalapa. El artista convierte el museo en espacio ritual donde la espiritualidad ancestral, la energía femenina y la historia se experimentan a través de la danza interpretada como trance, en diálogo con tres monumentales piezas arqueológicas: la Estela de “El Viejón”, Trono Olmeca y Cabeza Colosal N°1.
Con la dirección de la Maestra Azminda Meybelli Román y con representación de Banana Contemporary, el artista re-conextualiza los arquetipos femeninos del agua en las tradiciones sincréticas de Veracruz —desde lo prehispánico y lo colonial— en un contexto contemporáneo, cuir (de queer en inglés) y de-colonial. García Murrieta, nacido en Xalapa, construye su práctica desde la observación de lo cotidiano como territorio sagrado. Reconocido en múltiples ediciones de la Bienal de Veracruz y con presencia en espacios como el Museo Franz Mayer, su obra no busca representar lo espiritual sino activarlo: cada pieza es una práctica social y chamánica que se reconfigura en diálogo con los habitantes y los espacios que la reciben.
El performance es el resultado de una investigación iconográfica del vestuario tradicional de danzantes del centro y sur de Veracruz, entrelazada con la memoria de los paisajes hídricos de la región. El artista porta vestimenta que funciona simultáneamente como instrumento y objeto artístico —una interfaz viva y liminal — a través de la cual entra en un estado de trance que articula danza, arte sonoro y declamación. El artista establece un canal entre el cuerpo, energía y memoria, creando una experiencia colectiva donde cuerpos contemporáneos conviven con vestigios de culturas mesoamericanas, interrogando el presente del museo mismo y cuestionando si estos actos colectivos de reflexión abren nuevas posibilidades de entender el mundo, o si simplemente buscan reconectar con formas de conocimiento que existían previo a su institucionalización.
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Dispositivo para ser poseído por cuerpos de agua convierte las salas del museo en un territorio donde los cuerpos entran en diálogo con las piezas Olmecas que los rodean, devolviéndoles una dimensión sensible que los marcos institucionales, desde su perspectiva colonial y patriarcal, suelen aplanar. Desde una mirada anticolonial, García Murrieta cuestiona las taxonomías que han confinado el arte latinoamericano a las categorías de artesanía o folclor, y abre la discusión sobre otras genealogías: aquellas en que la espiritualidad, el cuerpo y el ritual articulaban mundos donde el género era fluido y las entidades femeninas ocupaban posiciones de poder y equilibrio. El agua — en distintas fases de la historia mexicana — se ha asociado con la feminidad y la divinidad de la madre. Por ejemplo, la misma Virgen ha hecho sus apariciones en cuerpos de agua, así como en culturas prehispánicas se percibía a la Naturaleza como la fuerza divina que establece el orden en el mundo.
La práctica de Gustavo Garcia Murrieta propone un encuentro con presentes alternos de lo que el arte puede ser desde la memoria, la colectividad y lo anticolonial. La última activación del performance tendrá lugar el 22 de marzo a las 12:00 hrs en el Museo de Antropología de Xalapa, Veracruz. La asistencia a la activación es gratuita.


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