El retrato, la nostalgia, y lo público. Una entrevista con Culeybo, artista residente en Espacio Cabeza
Sebastián Gutiérrez, mejor conocido como Culeybo, el apodo con el que su familia lo bautizó de pequeño, con su práctica pictórica explora la relación de lo personal, lo público y lo deseable. La entrevista comienza en uno de los salones de exposición de Espacio Cabeza, por un instante convertido en estudio y taller del artista, que al momento de la grabación, realizaba su residencia artística con el espacio independiente. Las reflexiones de lo personal y lo íntimo surgen del interés que el artista puertorriqueño siempre ha mostrado por el retrato y materiales táctiles como el óleo y objetos inusuales o “vintage”.
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Previo a convertirse en artista de tiempo completo, Culeybo trabajó como diseñador de interiores en Texas. Una de las actividades principales que el artista rememora es el trabajo intensivo con la tapicería, empapelado de paredes y superficies. Al trabajar para una firma de diseño de interiores, la censura de la propia expresión individual y la priorización del trabajo para los clientes o el público, es decir, los otros, representó una barrera a superar al inicio de su carrera artística. El juego con el retrato, la censura, y su experiencia con la costura y la tapicería fueron elementos cruciales para el desarrollo de su obra. “El medio en el que trabajé censuró [mi trabajo] y motivó el tema que quería iniciar a trabajar en ese momento. Esto fue cuando empecé a hacer una serie que se llamaba “Inner Beauty”, una serie de retratos interactivos táctiles que cuando los miras de cerca se pueden ver el interior o las facciones de la persona del retrato.” Al momento de trabajar en esta serie, Culeybo estaba dejando de trabajar como trabajador sexual en Puerto Rico, experiencia que informó su obra tanto como su experiencia con el diseño. El trabajo sexual convierte la vida privada, nos dice el artista, en una forma de vida pública, dirigiendo al artista a acercarse a temas de la vida privada, la identidad, el género, lo cuir y la sexualidad. Sin embargo, para el artista no es sólo la dualidad de lo privado y lo público que es muy visible en su obra, sino que va de la mano de otra dualidad: la comodidad y la incomodidad. “Como diseñador de interiores comencé a involucrarme en espacios y residencias privadas donde la gente reside–comenzó a importarme mucho la funcionalidad y la comodidad. […] era un trabajo en el que tenía que ser extremadamente considerado y empático, donde hay un proceso de estudio de las dinámicas del hogar.”
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